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Dos tipos
distintos de cartuchos o tubos láser podemos encontrar
en el mercado. Los que utilizan un sistema de excitación
del gas por RF (Radiofrecuencia) o los que utilizan una
alta tensión continua (DC).
Una excitación por alta tensión es
mucho más simple y económica, aunque sus grandes
desventajas hacen muy desaconsejable este tipo de láser.
Su bajo nivel de
estabilidad, problemas de temperatura y reducida vida
útil, entre 1500 y 3000 horas impiden que sea un sistema
lo suficientemente rentables, y todo el dinero ahorrado
en la inversión inicial se consume en poco tiempo, ya
que nos vemos obligados a sustituir el tubo láser una o
dos veces al año, además del coste del soporte técnico
constante.
El motivo de su reducida vida útil es
el daño que produce la alta tensión en los cátodos del
tubo, situación que no se produce cuando la excitación
es por RF.
La excitación por DC utiliza siempre la refrigeración por agua, incluso en
potencias por debajo de los 100W, ya que el aumento
exagerado de la temperatura durante su funcionamiento es
uno de sus mayores problemas.
La
excitación por RF garantiza una gran estabilidad de la
potencia, gracias a que el control se realiza con
señales digitales, una vida útil muy prolongada, entre
30.000 y 45.000 horas y no existen problemas importantes
de temperatura, pudiendo ser refrigerado por aire
incluso con potencias por encima de los 100W,
permitiendo un funcionamiento en continuo.
La diferencias de estabilidad,
calidad del láser, diámetro del haz y otros tantos
parámetros, es tan grande que ni tan siquiera se puede
realizar una comparativa entre ambos tipos de láser,
siendo indiscutible los beneficios del cartucho excitado
por RF.
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